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8月22日

"¿Por qué el PRD no acepta sus errores?"... (en mi opinión, muy bueno)

Sé que en mi espacio casi no hablo de temas de política ni nada de eso, más bien nunca he puesto algo relacionado con el tema, siempre ando hablando de Asimov, de robotitos y de otras cosas, pero en esta ocasión quiero hacer una exepción, ya que navegando encontré por ahí un artículo que me pareció bastante atinado y con el que estoy muy de acuerdo, sé que es un tema controversial y que divide opiniones, pero cada quien tiene la suya y este artículo es parte de lo que pienso.
 
Por: Luciano Pascoe
 

¿Por qué el PRD no acepta sus errores?

SWL02240El encabezado de la nota era escalofriante: ‘Bloquean Encinas y Batres autocrítica’ (Milenio, sábado 18 de agosto). Así, en frío, dos nombres que nunca pensamos ver juntos en posturas políticas y estratégicas, lo estaban, pero además con una reflexión tan increíble: la autocrítica es dañina, la autocrítica confunde y abre la puerta para mentiras terribles que podrían implicar que perdimos por errores y no por fraude. Eso es lo que Alejandro Encinas – ayer político inteligente y paciente, hoy ambicioso y extraviado- y el esplendido secretario de desarrollo social de Ebrard, Martí Batres, defendieron y ganaron en uno de los debates más sintomáticos del congreso nacional del PRD.

Encinas cuestionó que el texto que llama a la autocrítica es “no sólo ambiguo, sino vergonzante, porque no se asume con plenitud que hubo un fraude que nos despojó del triunfo presidencial”.

Fue acompañado de la reflexión de Martí Batres, de Izquierda Social, que calificó el texto de “infame y autodestructivo”. Así de genial, propositiva y compleja fue su argumentación.

Y es que en el fondo de esta discusión sobre la autocrítica lo que subyace es una línea infranqueable de Lopez Obrador: aceptar que hubieron errores significa reconocer que cabe la posibilidad de que no hubiese fraude alguno, sino una concatenación de soberbias que arrojaron una debacle electoral.

La idea es tan elemental como sólida. Si no soy autocrítico no hay manera de que pueda equivocarme. La eliminación del pensamiento crítico trae la maravillosa bondad de que siempre tiene uno la razón, de que uno no pierde, le roban. Ahí, en ese lugar tan absurdo está atrapado el PRD y en particular el de López Obrador, Ebrard, Bejarano, Batres y anexas.

 Con esto lograron eliminar de tajo lo que presupone que contiene un proceso de reflexión interno: valorar que el resultado de algo (elección, estrategia, movilización, etc…) no estuvo determinado por el actuar de los factores externos más que por el de los internos. Si uno reconoce esa posibilidad, el ejercicio es útil para no cometer errores, sí, pero más que eso para entender la realidad, para entender un México en donde muchísimas mujeres y hombres no votaron por ellos y les consideran una bola de oportunistas, rijosos, malos perdedores e inútiles para cualquier tipo de efecto en la mejora del país. Pero parece que todo eso no les merece importancia, y ahí van a consolidar su visión maniquea de la realidad nacional.

Ajusco_Coyoacanstalin Esa mayoría de perredistas se niegan a entrar en esa lógica, es imposible pensar sobre asuntos como la caída de 10 puntos porcentuales en tres meses, ni la ausencia en el primer debate, ni… en fin tantos otros asuntos que al PRD le valdría la pena revisar para entender que en este país sí hay un amplio sector de personas, cerca de cinco millones, que habían decidido votar por ellos y que al final cambiaron de opinión. Reducir ese cambio de postura a la campaña sucia del panismo, es una reflexión insuficiente, por lo menos. Al enemigo toda la culpa como aseguraba Stalin.

Es una buena señal ver que hay grupos como el de Nueva Izquierda que reconocen la importancia de pensar y revisar su pasado para plantearse reflexivos y competitivos hacia el futuro. Esta postura les ha ganado una fuerte crítica interna y el mote – despectivo por supuesto- de reformistas, o dialoguistas. Ambos me parecen halagos pero en la visión ultra radical son terribles.

El resultado final es que el futuro del PRD pende, sin exagerar, de su decisión o no de entrar en la autocrítica. Un partido de izquierda que prefiere construir un discurso infalible hacia el exterior a costa de perder su capacidad de crecimiento y entendimiento de la sociedad y su momento actual, se vuelve inútil para transformar efectivamente a un país. Se convierte en rehén de sus propias inercias, miedos y mentiras.

El PRD se niega a revisarse porque todo lo que ha dicho que es una verdad inamovible tendría que, si no revocarse, sí al menos ponerse en tela de juicio.

El PRD no es autocrítico porque no puede enfrentar su verdad. Y la verdad es que fue derrotado más por sí mismo que por sus adversarios.